Historia del Cannabis vol. VII: La secta de los Asesinos

Desde AIRAM os traemos el séptimo tomo de la Historia del Cannabis, en el que os explicamos la leyenda de La secta de los Asesinos: una secta que según cuenta la leyenda utilizaba el consumo de hachís como método de captación de la secta.  Hashashins, Hassassins, hashishitas o nizaríes, eran los diferentes nombres con los que se conocía a esta secta que, según se cuenta, fue el origen del actual término “asesino” en la mayoría de los idiomas de occidente. 

Se trataba de una secta islámica seguidora de una corriente chiíta llamada ismaelita, que tuvo su máximo poder en la dinastía Fatimí de Egipto. En realidad esta secta se escindió de la ortodoxia ismaelita. Surgió a finales del siglo XI en el norte de la antigua Persia, extendiéndose desde allí hasta las costas del Mediterráneo oriental. Como dato curioso y para que podáis haceros una idea mental, se trata de la secta que inspira el conocido vídeo juego Assassins Creed.

El término “Hashashin” parece significar bebedor de hachís, aunque no está claro. La leyenda les consideraba guerreros suicidas, fedayines dispuestos a morir por el Islam que actuaban tras una formación en la que se incluían rituales en los que el hachís estaba presente, por eso los nizaríes fueron conocidos así.

La decadencia de la secta llegó tras la invasión de los mongoles que destruyó sus principales puntos de actividad.

Hassansabbah2Hassan-i Sabbah (Hasan Ibn Sabbab, Hassan Ibn Saba, Hassan Bin Sabbah) nació a mediados del siglo XI. Decidió estudiar el Corán y dedicarse a la vida religiosa. Influenciado por otros estudiosos que convivieron con él, decidió asumir los postulados ismaelitas que llegaban del Califato Fatimí. Así que decidió propagar esa corriente ideológica, haciéndose misionero y captando todo tipo de fieles. Además declaró la guerra a los otomanos selyúcidas, sunitas.

Para esta misión decidió crear la secta de los nizaríes. Empezó entonces a trabajar con la manipulación mental. Creía que las personas eran fácilmente influenciables si se seguían los pasos adecuados.De él se hizo un mito. Se le atribuyeron milagros y prodigios, así como el dominio de artes esotéricas. Como líder de la secta de los nizaríes, fue conocido bajo el título de “Viejo de la Montaña”, título que también se le otorgó a todos sus sucesores como líderes de la secta.

Métodos de captación de la secta:

Hassan sabía modificar la conducta humana con diversas técnicas. Eso le permitía ganar adeptos hasta el punto de dar su vida por él a través del uso de la religión. Según cuenta la leyenda de los Hashashin, el consumo de hachís ayudaba a esa modificación de la conducta. No es el único ejemplo en la historia del uso de sustancias estupefacientes para, en un estado de alteración de la realidad, poder influir en el comportamiento de los individuos.

Se supone que Hassan ponía a sus seguidores bajo los efectos del hachís y los llevaba a los jardines de la fortaleza de Alamut. Allí disfrutaban de los placeres carnales de todo tipo para que se convencieran de que habían llegado al Jardín de Alá. Los súbditos, cuando despertaban del efecto de las drogas, creían realmente haber viajado al paraíso y no dudaban en hacer cualquier cosa que les mandase Hassan, ya que así, y sólo así, podrían volver.

Una leyenda cuenta como un visitante a Alamut habló con Hassan. Este visitante decía tener el ejército más poderoso y que en cualquier momento podría derrotar a los nizaríes, ya que su ejército tenía 10 veces más hombres. Hassan le contestó que su ejército era en verdad el más poderoso, y para demostrarlo le dijo a uno de sus hombres que se arrojara desde lo alto del castillo en el que se encontraban. El hombre lo hizo. Sorprendido, el visitante no tuvo más que reconocer que Hassan tenía el ejército más poderoso, porque hacían cualquier cosa a una orden suya.

Forma de operar:

asesinoLos Hashashin no formaban un ejército regular, actuaban en grupos de seis hombres llamados feyadines (“Jidawis”, “Fida’is” o “Fidawis”). Hassan enviaba a estos grupos para ejecutar sus acciones, normalmente de asesinato o amenaza. Su total desprecio por su vida les convertía en armas letales. Además, no sólo esta característica suicida les hacía casi imparables; también eran buenos guerreros.

Todos los Hashashin se formaban tanto en el arte del combate como en estudio de la religión fatimí, siendo unos guerreros religiosos. Algunos les consideraban los templarios del Islam ya que, como estos, también formaban una orden con diversos grados de iniciación.

La estructura jerárquica de la secta estaba encabezada por Hassan, que adquirió el título de “Viejo de la Montaña”. Los Fedayines eran los que actuaban, pero dentro de la secta estaban, por orden jerárquico, los Dais, los Refik, los Fedayines y los Lassik.

Los Fedayines no solían atacar sin más, salvo que su líder se lo dijera. Normalmente eran minuciosos y pacientes, podían pasar años hasta que cumplían su misión. Se iban acercando poco a poco a su víctima, estudiaban su comportamiento y, a veces, incluso se convertían en siervos suyos para poder sacar información.

La primera victima de los Hashashin fue Nizam Al-Mulk, gran visir del sultán selyúcida Malîk shah. Sus acciones llegaron a tener una gran importancia, intentado asesinar sin éxito a Saladino dos veces. Su primera víctima no musulmana fue el rey de Jerusalén Conrado de Monferrat, al que asesinaron en 1192.

Además de las conductas conocidas, algunas leyendas hablan de la secta como una organización esotérica que utilizaba rituales extraños y prácticas ocultistas. Se decía también que los Fedayines usaban la magia para lograr sus objetivos. Al parecer los nizaríes creían en el carácter esotérico del Corán y dedicaban gran parte de su tiempo en estudiar un posible mensaje oculto en sus líneas. Esto les acercaba a las corrientes gnósticas y cabalísticas.

Decadencia:

assassini19Tras la muerte de Hassan-i Sabbah su cargo fue ocupado por diversos “Viejos de la Montaña”. Siguieron practicando sus creencias y sus asesinatos. La caída del Clifato Ftimí de Egipto, principal sustento político de la secta, fue un detonante muy importante para la decadencia nizarí.

El último Jeque de Alamut fue Rukn al-Din Khurshah, bajo cuyo mandato la secta y sus fortificaciones fueron destruidas por los mongoles. Pero la ideología nazarí se mantuvo en el tiempo. En la actualidad no tienen prácticamente ninguna influencia y son un grupo muy reducido.

Todos los artículos sobre la historia universal del consumo de Cannabis publicados en AIRAM son gracias al trabajo previo de Don Isidro Marín Gutiérrez. Sociólogo; profesor asociado de la Universidad de Huelva. Autor de la obra “La historia conocida o desconocida del Cannabis” (Editorial Megamultimedia, Málaga, 2003). Colaborador de la revista Yerba. Socio de la AECA (Asociación de Estudios del Cannabis Al-Andalus). Su Tesis Doctoral ‘La Cultura cannábica en España (1991-2007)’ ha obtenido la máxima calificación académica: Cum Laude.

Si quieres ver el resto de volúmenes de la saga Historia del Cannabis haz click en el siguiente enlace.

Como siempre, te recordamos que puedes comentar o añadir cualquier información mediante un comentario en este mismo post o en los enlaces que colgamos al mismo tanto en facebook como en twitter.

¡Hasta la próxima!

Logo_Airam_CMYK

5 comentarios

Archivado bajo Historia

5 Respuestas a “Historia del Cannabis vol. VII: La secta de los Asesinos

  1. alejoalberdi

    Mitos, mitos y más mitos (que no deberíamos propagar desde el movimiento cannábico). Esto es una investigación en profundidad, y lamento que Isidro se quedara en la superficie. Recomiendo especialmente los comentarios de 7rayos

    Hashis y Hashashien….

  2. Tras la aportación de Alejo Alberdi, añadimos algunos comentarios que corrigen o matizan este artículo. De nuevo, dar las gracias por vuestra colaboración, todas las aportaciones son bienvenidas!

    Comentario de Gaspar Fraga (In Memoriam):
    Históricamente es un mito no demostrado el de los hachichins del Viejo de la Montaña. En ninguna crónica medieval, de las Cruzadas ni otras de esos tiempos, aparecen los secuaces de ese dirigente, Hassan ibn Sabath, a los que hoy llamaríamos “fedayin” o “yihadistas”.

    Hay un episodio único, que aparece en una crónica de aquellos tiempos, en el que un arquero árabe, supuestamente enviado por el Viejo de la Montaña mezclado entre una embajada que se presentaba ante el rey francés Luis VII el Santo (si mal no recuerdo, pues hablo de memoria), atentó sin éxito contra este rey.

    El mito actual acerca de los hachichins como “asesinos” inducidos por el hash fue difundido por Napoleón tras de su conquista egipcia.

    Posteriormente, ya en el siglo XX, en 1938, fue puesto de moda por el novelista Vladimir Bartol, quien escribió “Alamut”. Esta novela fue considerada en realidad, por la época en que fue escrita, como una denuncia de la manipulación psicológica y el totalitarismo, basándose en las actuaciones de fascistas y estanilistas, así como de las juventudes hitlerianas.

    O sea, que no hay ninguna base firme para asociar la fonética de la palabra “hash” (en árabe “hierba”) y por extensión “hashishin” con la palabra “asesino”, y ya esta afirmación fue refutada por la revista Cáñamo hace años.

    O este otro del mismo Gaspar:
    Por un cambio en la edición del año 2001 del Diccionario de la Real Academia Española.

    (…) No observa el Diccionario de la RAE de 1992 las aportaciones que actualizan el viejo problema del origen de la palabra “asesino”; en todo caso no parece haber sido revisada la cuestión desde lo propuesto por Silvestre de Sacy en 1809.

    Bernard Lewis sostiene que podría tratarse de una palabra que dio origen a la historia, en vez de a la inversa, y acepta que pudo partirse de una expresión de desdén por las creencias y el comportamiento extravagante de los seguidores de este movimiento herético del Islam: existe un término en Siria que parece indicarlo.

    En la expresión de desdén incide Amin Maalouf, y escribe: “Según los textos que nos han llegado, a Hassan ibn Sabath le agradaba llamar “asasiyun” a los que eran fieles al Asás o Fundamento de la Fe, y fue esa palabra, mal comprendida por los viajeros extranjeros [léase Marco Polo y otros], la que parecía tener efluvios de hachís.

    Si pensamos en la “e” de asesino, haciendo una comparación con el assassin francés o anglosajón, que sí concuerda con la explicación del libanés Maalouf, tal vez nos acerquemos al verbo “asestar”, que ha dado acción al puñal.

    En todo caso, el asesino de la historia tiene derecho al signo que precede a una forma hipotética en las etimologías. “Asesino” traducido como fundamentalista, no traicionado como “bebedor de hachís”.

    Texto de Juan Fiol, de la Asociación Cultural de Estudios sobre el Cannabis (Las Palmas de Gran Canaria). Texto publicado en el nº 13 de la revista CÁÑAMO).

    En realidad, la leyenda del Viejo de la Montaña no implica que el hachís transformara en asesinos a sus acólitos, sino que es más complicado. Se supone que Hassan i Sabbah conseguía fidelizar a sus seguidores narcotizándoles con hachís y haciéndoles despertar en un jardín maravilloso, rodeados de huríes (en plan el paraíso islámico) y, después de que se lo pasaran bomba, los volvía a dormir y los traía de vuelta al mundo ordinario. Se supone que, después de esta experiencia, sus fieles harían cualquier cosa que les ordenara el jefe de la secta, incluido el asesinato, con tal de volver a este paraíso.

    Esta es a grandes rasgos la leyenda, traída a occidente por Marco Polo en 1273, pero, según Lester Grinspoon, que dedicaba once páginas de su Marihuana Reconsidered a este asunto, en el relato de Marco Polo no se menciona el hachís, sino un bebedizo sin identificar. También Sadie Plant (Escrito con Drogas) era bastante escéptica en cuanto a la veracidad de esta historia.

    Por lo demás, la etimología que relaciona “hashish” con “hashishin” es más que discutible. Para empezar los ismailitas eran persas, y su idioma no tiene nada que ver con el árabe. Alamut, la fortaleza, era conocida como al-Assas (la Fundación) y de ahí podría venir “Al-Assasin” (otra etimología propuesta es “Seguidor de Hassan”).

    Un artículo donde se recoge la opinión musulmana sobre este historia en webislam:

    Fantasías sobre “el viejo de la montaña”

    Y es muy interesante esta aportación del forero 7rayos:

    Añadir un par de datos, especulativos porque apenas disponemos de otros. Hoy le he preguntado a un amigo iraní si conoce a Ibn Sabbah, y decididamente es un personaje muy popular en Irán, nivel digamos Torquemada, por buscar una comparación de popularidad. Mi amigo es laico, cuando marchó de su país aún era la Persia del Palevi. La apreciación de un iraní medio sobre el personaje, “su” leyenda propia, es que era un gran conocedor de todas las hierbas con las cuales fabricaba bebedizos, pero en ningún momento un iraní identifica hassassin con hachís específicamente.
    Hassassin etimológicamente no tenía un sentido, no ya homicida, sino siquiera peyorativo hasta siglos después de ser formulado, traduciéndose mejor (siento no poder citar las fuentes porque escribo de memoria) por alguien “decidido, insistente y espabilado”. Lejos de “alguien que mata”, que por lo visto es el primer dato escrito sobre Ibn Sabbah por parte de un jerarca católico en el siglo XV quien, en una diatriba contra el Islam citando concretamente a Ibn Sabbha, por primera vez identificó a los asesinos-hassissins como si su única razón fuese el matar. El Ashlinger de su día.
    Freaky, citas correctamente a Napoleón en la invasión egipcia como el origen de la difusión del término, pero ¿porqué conocía Napoleón a Ibn Sabbah?

    El término se popularizó aún después, a finales del XIX, por entre otros Allan Poe, otro gran fan. Una pena, porque es una bonita palabra echada a perder.

    Dato último: Existen aún unos 250.000 hassassin, en no sé exactamente qué lugar de la India. Son súbditos del Aga Khan, si le son muy fieles o no ya no lo sé.

    Iniciado por 7rayos

    Freaky, citas correctamente a Napoleón en la invasión egipcia como el origen de la difusión del término, pero ¿porqué conocía Napoleón a Ibn Sabbah?

    Sencillo… En 1795, Silvestre de Sacy, erudito en lenguas semíticas, fue nombrado profesor de la recién creada École spéciale de langues orientales vivantes. Sus primeros trabajos como lingüista y orientalista los realizó años antes sobre inscripciones pahlavi de los reyes sasánidas en 1791. Durante esos años empezó también sus estudios sobre la religión de los Drusos. En 1806 sus trabajos como profesor de persa le llenaron de éxito y honores

    Uno de los colaboradores de Napoleón, Champollion, el famoso descubridor de la “piedra Rossetta”,era discípulo de Silvestre de Sacy, quien le ayudó a descifrar los nombres propios en las inscripciones demóticas descubiertas entonces. Por tanto, todo da a suponer que en alguna comunicación personal o documental, bien fuera del propio De Sacy o de su alumno Champollion, el de Bonaparte tuviera noticia de los “asesinos”.

    Recuérdese que Napoleón Bonaparte fue un prohibicionista “avant la letre” que declaró ilegal el cannabis y persiguió el consumo de hachís en Egipto durante los años de su dominación. Secuela que permaneció en esa área hasta nuestros días y que dio lugar a aventuras tan fascinantes como las del contrabandista y narcotraficante (también avant la letre) Henry de Monfreid , quien comerciaba con Egipto surtiendo a sus consumidores hachichinos del mejor hachís de la época, que se producía en Grecia.

    Otro comentario más de Gaspar Fraga que aclara algunos de los aspectos de tan controvertida historia.

    Iniciado por 7rayos
    Dato último: Existen aún unos 250.000 hassassin, en no sé exactamente qué lugar de la India. Son súbditos del Aga Khan, si le son muy fieles o no ya no lo sé.

    Por otro lado, referido a los ismaelitas, y como yo expliqué más arriba acerca de quiénes escriben la historia…
    La víctima más conocida de los “Assasinos” fue Conrado de Montferrat, Rey de Jerusalén. Los autores del atentado se vistieron de monjes cristianos para matarlo en 1192. Los ismaelitas habían extendido por entonces su reino hasta Siria y eran un poderoso enemigo de los Cruzados. [Es decir, los cruzados escribieron la historia que hoy conocemos según su interés, lo que fomentó en Occidente la condición de asesinos y la terminología de la palabra].

    Los ismaelitas se escindieron del Islam chiíta porque tenían otra interpretación sobre la sucesión de los antepasados de los imanes, los sucesores del cuñado de Mahoma, Alí. Su poderío terminó en 1256, cuando los mongoles invadieron Persia, aplicaron la táctica de la «tierra quemada» y destruyeron también el castillo de Alamut. Hoy viven en Irán sólo unos pocos ismaelitas. Su guía religioso es Agha Khan, cuyas riquezas legendarias son objeto de artículos una y otra vez en la prensa sensacionalista. Agha Kahn, residente actualmente en el exilio en París, ya no tiene sin embargo influencia política alguna.

    Fuente: http://www.inwent.org/E+Z/1997-2002/ds202-7.htm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s