CULTIVO URBANO: Germinación (Capítulo 3)

En este mes de Abril os presentamos el tercer capítulo de Cultivo Urbano: una serie de textos relacionados con el cultivo que se publican mensualmente desde AIRAM para compartir el conocimiento y la experiencia de cultivo de nuestra planta amiga. A continuación os presentamos la evolución de la semilla y el paso de la germinación, fundamental para cultivar bien la planta.

La germinación es uno de los pasos fundamentales en la cultivación e incluso podríamos decir el más importante No debemos olvidar nunca que estamos trabajando con seres vivos así que, en primer lugar, tenemos que asegurarnos de que las semillas sean frescas y que se hayan conservado adecuadamente; las semillas no tienen que tener más que dos años y tienen que haberse guardado siempre en la nevera.

Las técnicas de germinación son muy variadas, sin embargo aquí vamos a tratar acerca de la más segura y sencilla:

Preparamos dos platos de plástico, una botella de agua natural de mineralización débil o de osmosis y un rollo de papel higiénico sin perfumes. Limpiémonos bien las manos enjuagando cuidadosamente todo el jabón; coloquemos dos capas de papel higiénico en uno de los platos y mojémoslos con el agua que habíamos preparado antes; hay que asegurarse de que el papel se quede bien mojado, después exprimimos el papel e inclinamos el plato para que se caiga el agua en exceso.

Ahora podemos colocar las semillas en el papel de forma que, entre cada semilla haya una distancia de dos centímetros. Una vez que estén todas las semillas bien colocadas, tapemos nuestro plato con otro preparado anteriormente.

Guardemos nuestros platos en un sitio que emita calor como una tele o una consola…

Una vez colocadas todas las semillas, sólo queda esperar; pasadas 12 horas, la parte de las semillas que está a contacto con el papel será más obscura que la otra; con las manos bien limpias, entonces, damos la vuelta a las semillas para que el lado claro se quede a contacto con el papel.

Asegurémonos también de que el papel esté aún húmedo y si así no fuera, volvamos a mojarlo ligeramente.

Pasadas otras 12 horas, controlamos nuestras semillas y esperamos hasta que se abran y broten; cuando el brote haya salido, los cogemos uno a la vez y los colocamos en el substrato escogido para cultivar; la pequeña raíz tiene que colocarse siempre hacia abajo a 1-2 cm. de profundidad para que los brotes no crezcan demasiado altos y finos.

Es muy importante que tengamos especial cuidado en la manipulación de las semillas y de los pequeños brotes, ya que los daños que se puedan causar en esta fase podrían ser irreversibles.

Hasta aquí el proceso de germinación esperemos que os haya  quedado claro y que os haya servido de ayuda.

¡Gracias y hasta la próxima!

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